En febrero de 2009 tuve la suerte de conocer a Ivan Alvarez en una concentración que hicimos para el Ironman de Lanzarote. En mayo de ese año le vi en directo ganar su plaza para Hawaii con un tiempazo de 9h45 en La Isla del Viento. Tanto en Lanzarote como en Hawaii tuvo un gran apoyo con la presencia de Carla.
Luego le perdí un poco la pista, viéndole en algún entrenamiento especifico con las cabras en el circuito que usamos para fliparnos un poco.
En el viaje a Sudafrica compartí una semana con él y Aure. En esta ocasión Carla no pudo venir a verle, y cuando Ivan me dijo que no cogería la plaza para Hawaii en caso de lograrla, no le entendi bien, ya que sabía que habia disfrutado aquella carrera, a pesar de que no le salió muy bien, y como yo, quiere volver a quitarse la espina. Sin embargo, preparar Hawaii en verano le suponía quitar tiempo a su relación de pareja con Carla, y decidió dejar la revancha para 2011 y disfrutar del verano con su chica.
El día antes de la carrera llego de Madrid Nacho, que traia un CD de Carla con imagenes de ambos en Lanzarote y Hawaii y una preciosa música de fondo, y al final del video en una carta le decía que cogiese la plaza para Hawaii, que ella sabía lo que para él significaba, a costa de pasar juntos menos tiempo este verano de 2010.
La historía termina con Ivan haciendo un carreron en Sudafrica, logrando su slot para Hawaii, y renunciando a dicho slot con una sonrisa de oreja a oreja sabiendo lo bien que lo pasará este verano con Carla.
Cuando uno oye a atletas que no ceden nada a costa de su entrenamiento, perdiendo el foco de lo verdadermente importante, o vivecersa, parejas de triatletas que “tienen que dar permiso” para salir a entrenar, y ve que una relación sana se basa en el cariño, en ponerse en la piel del otro, en sacrificarse para no quitar horas a la pareja o en esperar con amor a que tu compañero llegue de su entrenamiento, reflexiona sobre Ivan y Carla y su manera de alimentar positivamente una relación. Amar es ceder
Ivan, nos veremos en Hawaii!!
