Cada vez que oigo frases como la del titular, o que el triatlón es un deporte para ricos, me siento molesto porque es una aseveración falaz. Sin duda el triatlón no es un deporte barato, pero de ahí a definirlo como un deporte pijo y al alcance de unos pocos privilegiados en termino económicos va un mundo.

Empece con el triatlón en 1990, con la única ayuda economica de mis padres (a los que estoy enormemente agradecido por haberme dado una educación, una familia y medios para valerme por mi mismo) en forma de una bici BH de 30.000 pesetas de segunda mano (el equivalente a empezar ahora en triatlón con una bici usada de 300-400 euros). El jueves 15 de marzo de 1990 me entere de que ese domingo se iba a celebrar el Duatlon de la Castellana. Tenía ahorradas 4.000 pesetas, pero eso solo me daba para la licencia, y necesitaba el casco (un Brancale de corcho que me costó 5.000) y la inscripción (1.500 pesetas más). El dinero que me faltaba me lo prestó mi hermano Fernando, 2 años más joven, pero más ahorrador que yo, y pude debutar en aquella prueba, con mis pedales de rastral, unas bermudas y camiseta de algodon, sin acople y una bici que no estaba a la altura de lo que había en aquellos boxes.
Aquel año ahorrando de las 500 pesetas que me daban a la semana, saliendo con mis amigos pero sin tomarme nada, pude hacer también el Triatlon Villa de Madrid, y el Triatlón de Aviles aprovechando que pasaba las vacaciones cerca, pero nadie me llevo y tuve que ir en tren hasta alli, esperar 4 horas a la salida y volverme con un familiar después de salir el ultimo del agua nadando con un neopreno de buceo que le cogi prestado a mi padre.
A los 17 años suspendí varias asignaturas en la primera evaluación de 3º de BUP y ante la logica retirada aquellas 500 pesetas semanales, empecé a trabajar en Telepizza para poder pagar los caprichos que me gustaban del Triatlón. Ese año fui a correr fuera (Duatlon de LD de Tolosa) en tren, y a la vuelta tuve que esperar 8 horas en la estación porque no tenía dinero para quedarme en el hotel. Desde entonces comprendí que si quería tener dinero para mi afición, me lo tendría que ganar yo, y trabajando 10 horas a la semana por las noches con la moto ganaba 40.000 pesetas al mes, más que suficiente para ponerle automáticos a la bici, comprarme algo de ropa de ciclismo y pagarme las inscripciones.
Evidentemente, no me llegaba para pagarme viajes de avión e inscripciones de Ironman, pero sí que podía correr el Hombres de Hierro de Malaga yendo en el coche del padre de un amigo y ahorrando para dos noches de hotel barato, y también para correr las pruebas cercanas a Madrid (Rivas, Casa de Campo, Segovia…), y aunque me moría de envidia cuando veia las ruedas de los buenos, no estaban a mi alcance y aunque me tocase trabajar 3 horas por la noche un sabado antes de una prueba, yo pensaba en la suerte que tenía de poder trabajar y pagarme aquella inscripción. Seguí compitiendo y entrenando, estudiando y trabajando 7 años más con la moto hasta terminar mis estudios y al terminar estos conseguí trabajo como monitor de gimnasio, pudiendo pagarme algún capricho más, pero siempre siendo consciente de que el triatlón suponía unos gastos que me quitaban de ahorrar para comprarme un coche mejor que la furgoneta de 4ª mano que me compré, u otros gastos que mis amigos se permitían y yo no, porque prefería gastármelo en el triatlón
El triatlón ha cambiado mucho, pero un chico joven sigue teniendo a su alcance 4 duatlones y 4 triatlones en su región, siempre habrá algun adulto que le eche una mano con su coche, sigue habiendo bicis baratas de segunda mano, el transporte publico llega a cualquier sitio mucho mejor que hace 21 años, y si realmente le gusta este deporte, disfrutará corriendo en cualquier sitio donde una inscripción cueste 20 € y una licencia 60€.
El triatlón es mucho más sencillo que ruedas lenticulares, trajes trampa y viajes a IM exoticos; Solo necesitas una bici, una camiseta, un casco, unas bermudas, zapatillas de correr, gafas de nadar y mucha ilusión. Sin lo último, da igual el dinero que tengas.