Jaime Menendez de Luarca – Entrenador Superior de Triatlon 

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Vuelta a los orígenes

Quedan 15 días para el Ironman de Lanzarote, al que vuelvo despues de 4 años de ausencia. Con la clasificación para Kona 2012 lograda ya hace meses en Gales, mis planes d e no hacer dos Ironman en el mismo año fueron desestimados por la ilusión que solo una prueba como Lanzarote puede causar. La diferencia con otros años es que esta vez Lanzarote es una prueba a disfrutar en si misma, sin presión de lograr la plaza, preparada con un invierno basado en la calidad mas que en el volumen, y donde podre volver a sufrir y disfrutar de una prueba que corro casi en casa, con mis amigos en carrera y animando.

Os dejo una reflexión de Sonia Bejarano, una persona que sabe que tambien hará este Ironman algun día, pero que sin haberlo corrido aun ha captado perfectamente la esencia de esta prueba; «She  got diamonds on the sole of her shoes»

Desde que en 2009 pisara por primera vez la isla de Lanzarote y visitara el mercado del pueblo de Teguise me di cuenta de que una fuerza especial embargaba el ambiente. Pensé que toda esa sensación era producto del terreno volcánico y de sus magníficos contrastes; verde exuberante sobre suelo negruzco procedente de antiguas erupciones o la peculiar forma de construcción oficial de viviendas en la isla en tonos blancos y azules. No fue hasta cruzarme con varias grupetas de ciclistas cuando comprendí de dónde procedía esta fuerza interna. Durante 364 días la isla cobija en su interior una emoción latente que hoy explosiona haciéndose oír en el resto del mundo. Pasen y vean, bienvenidos al Ironman Lanzarote 2012.

En ocasiones me pregunto qué diferencia a un niño de un adulto. Creo haber concluido en que es la ilusión y la capacidad de asombro las cualidades (entre otras) existentes en el niño y que poco a poco se van perdiendo al ir creciendo. Cada vez son menos las veces (si es que nos pasa en el mejor de los casos), en que no podemos dormir por la emoción de lo que nos espera cuando nos despertemos. Cada vez ocurre menos que nos quedamos con la boca abierta impresionados por algo que hemos visto o sentido reteniendo ese momento en nuestra memoria. Una persona adulta que alberga estas dos condiciones no es común sin embargo existe un sector donde éstos convergen: el triatlón de larga distancia, más concretamente el Ironman. Lanzarote ha sido la última cita de la franquicia que ha concentrado todas las ilusiones de triatletas experimentados y nóveles en la distancia. Metas igualmente ambiciosas, tanto si el objetivo es clasificarse para la “meca” del triatlón o finalizar al máximo de tus capacidades en una de las pruebas nacionales más emblemáticas del año. El ambiente emotivo y festivo destaca y atrae y como yo muchos hemos querido participar de esa fiesta, ya sea como acompañantes o animadores.. algo más de lo que el término “espectador” aporta. El espectador del triatlón forma parte del mismo evento y disfruta tanto o más como el competidor.

Han sido varios meses los dedicados a la preparación, entrenamientos, viajes, descansos.. todo enfocado a unas horas de acción. Sin embargo la “fiesta” en sí comienza desde que metes la bici en la bolsa, coges el avión, recoges las maletas y haces el check in en el hotel. El reconocimiento del circuito viendo caras conocidas y famosas, retirada del dorsal y chip y entrada en boxes para dejar el material meticulosamente organizado con un cosquilleo especial en el estómago. Puede que te cueste dormirte o puede que duermas bien y de un tirón pero antes de caer rendido habrás repasado mentalmente una y otra vez la disposición del material y los detalles pendientes de última hora.

El día ha llegado, el desayuno frugal, la entrada en boxes en la oscuridad y te embutes en el neopreno más rápido que nunca. Estas muy concentrado, el corazón late pausado pero más fuerte de lo normal. En la salida, más de un millar de personas y a pesar de esto sólo hay murmullos, nada de algarabías. Respeto en las caras de todos y un semblante diferente al ordinario. El sol empieza a asomarse, el día quiere arrancar, un silencio sepulcral en línea de salida y por fin toda la emoción contenida se desata en el instante en que el esperado disparo rompe los pensamientos en los que estábamos ensimismados. Ahora sí, da comiendo la última fase del Ironman. Con toda seguridad ningún finisher estará 100% satisfecho con su carrera, opinarán que algún segmento podrían hacerlo mejor. Es esa búsqueda inalcanzable de la “carrera perfecta” la que les mantendrá enfocados en su lucha personal contra ellos mismos. Con el paso del tiempo y pruebas aprenderán a aplicar lo aprendido, se conocerán mejor y experimentarán situaciones nuevas. Es ese mismo paso del tiempo el que sin duda, les hará rejuvenecer.

7 de respuestas

  1. Muy buena entrada!! y buena reflexión la de SOnia!mola!!ufff qué nervios!jajaja.

  2. Lu

    Me gusta mucho esa foto!!!!! cuanto sentimiento!!! Esta año lo repetimos 🙂
    Muy bien escrito Sonia. Un beso

  3. sprint master

    Menuda entrada mas motivante!!

  4. Preciosos pensamientos los de esta entrada!!!

    Y es que, Lanzarote es mucho Lanzarote.

    Lo que para los habitantes de la despensa extremeña, ese precioso valle de la provincia de Cáceres, significa La Cereza del Jerte, representa para mi el IM de Lanzarote. En ambos casos lo esperamos, y nunca mejor dicho, como “agua de mayo”…

    Un IronAbrazo

  5. Pelos de punta…
    Cada vez que pienso en esos momentos previos al pistoletazo de salida, mi estomago se llena de ormigueos y se acelara el corazon.
    Este año no estaré allí… Pero volveré..
    Disfruta y pasalo bien en lanzarote.

  6. Se acerca en día. 2 Semanas y a repetir,

  7. ¡Buena y bonita reflexión Sonia!¡Tienes que hacerte un blog ya :-)!

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